Experiencias

Conoce en esta sección las experiencias de nuestros socios y los voluntarios que nos han ayudado con nuestro proyecto en Senegal

África,

tan sólo 7 letras y tanto significado para mí. Desde pequeñita, en casa, mi hermana me ha guiado por los caminos de la cooperación, de hecho cuando ella fue hace 8 años a Camerún me quería ir con ella pero era una renacuaja que estaba estudiando en el instituto todavía.

No conseguí sacarme la espinita de querer iniciar mi camino en la cooperación internacional hasta que EDUKAOLACK apareció en mi vida con aquello de “Las puertas de Senegal están abiertas para ti”. Así que hace un año empezaron los preparativos con una de las personas que a día de hoy es imprescindible en mi vida: LORENA.

Pasaporte, vacunas, consultas médicas, pasaporte para las vacunas, billetes de avión, billetes de tren, permiso en el trabajo con la consiguiente riña del jefe, recogida de material de curas…pero todo merece la pena para llegar hasta aquí.

El 14 de julio empezó la aventura de la cual no me voy a olvidar nunca. Sibassor ha marcado un antes y un después en mi vida. No creo que pueda decir que soy otra persona diferente pero sí puedo decir que veo las cosas desde otra perspectiva.

Ahora mismo con el portátil delante y escuchando a los pacientes aquejarse de sus dolencias (soy enfermera por cierto) me pregunto si no todos necesitaríamos un viaje de estas características para valorar un poquito más lo que tenemos (sobre todo la sanidad que tan mal estamos cuidando). Los “toubab” (blancos) nos hemos acostumbrado tanto a la burbuja europea que tenemos, que somos incapaces de salir de ella para ver lo que hay fuera y cuidarla un poco más. Además la situación por la que pasa nuestro país hace que esto sea un poco más difícil si cabe, porque si antes era difícil la sensibilización ahora hemos llegado a la situación de “primero nosotros y ya si eso los de fuera”… Qué triste.

Yo he sido una de las blanquitas que ha conseguido con 24 años salir de esa burbuja para ver lo que hay allá abajo con mis propios ojos y no es otra cosa que felicidad, libertad, color, naturaleza…Pero también necesidades básicas no cubiertas para lo cual son necesarias asociaciones como EDUKAOLACK.

Sólo puedo decir que DÍA A DÍA hay algún momento que me recuerda a Sibassor. Cómo echo de menos a mi Falou, Umi, Agy, Fatae, Yaja, Babacar, Matar… (familiares y voluntarios con los que convivíamos día a día) y a mis chicos/as: Claudia, Mari, María, Merxe, Esther, Salva…Un equipo magnífico y muy efectivo.

Sólo me planteo la vuelta porque quiero volver a vivir la experiencia, volver y ver la evolución, volver y ver a los niños más grandes, volver y poder seguir curando heridas que evolucionan a la velocidad del rayo. Lo único que concluyo de todo es que SI SE QUIERE SE PUEDE. Así que todo aquel que tenga la espinita de la cooperación internacional tiene una puerta abierta con EDUKAOLACK.

Lucía

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«Hace ya más de un año

que estuve allí, y todos los viajes te cambian un poquito por dentro, todos te hacen más humano y todos te dan una
mayor perspectiva de lo grande y maravilloso que puede ser el mundo, éste para mi sorpresa, en un principio no me cambió tantísimo como me espera, quizás unas expectativas demasiado altas, quizás lo malito que me puse… ¿sorprendente, verdad?… pero ahora…madre mía, ahora, África, Senegal y más concretamente los que me acompañaron en ese viaje, pusieron su semilla, una semilla que ha ido creciendo.

Desde el primer momento noté que formaba parte de una familia, algo siempre reconfortante, una familia que hacía cosas buenas, poniendo su
granito de arena para que el mundo, ese tan maravilloso pero a veces tan horrible, fuera un poco mejor.

Cada segundo era diferente a lo que estamos acostumbrados en Europa: los niños y su felicidad, la comida… hubo muchos momentazos, me quedo con tres, por no quedarme con todos. Cuando jugamos al basquet Martí y yo con un grupo de chicas y algunos chicos, en una cancha del pueblo, muy divertido y diferente. Al final el baloncesto es igual en todas partes, y sin entendernos, nos entendíamos perfectamente. Cuando tuve la genial idea de sacar unos globos para hacer globoflexia con diez niños, lo que, tras unos minutos, se convirtió en una locura de 200 niños… necesitamos tres horas y muchos voluntarios para inflarlos todos y organizar a los niños en filas, los cuales aguantaron, estoicamente, tres horas.

Y el tercero… el tercero son todos los demás, el partido de fútbol, la comida, las risas, las diferencias, las charlas, el baile, los oscuros momentos de baño… nuestro amigo el imán.

Se lo recomiendo a todo el mundo que quiera descubrir lo grande que es el mundo y lo pequeños que somos nosotros.»

Salva.

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Salam malekum!

Mi historia con Edukaolack comenzó desde el día que los conocí en una presentación que hicieron en un pequeño bar de Murcia. Son gente alegre y solidaria que da gusto conocer. Cuando conocí su proyecto, supe al instante que quería formar parte de él. Sentí una fuerza, una energía que me empujaba hacia ellos. Desde el primer momento fueron muy amables y cercanos. Me explicaron todo y resolvieron todas mis dudas. No sé cómo describir mi viaje en pocas palabras, pues la experiencia ha sido muy intensa, muy gratificante y llena de emociones. Senegal es un país muy distinto a España en cuanto a todo: religión, costumbres, ideología, ambiente, paisajes, clima… Es un país que te atrapa, te envuelve, te enamora. He conocido a gente extraordinaria, tanto voluntarios españoles como senegaleses y la gente del lugar. Me ha conmovido la generosidad de la gente, la hospitalidad, el cariño… la curiosidad y el amor infinito de los niños. Me han encantado las actividades con los niños, las veladas nocturnas con música senegalesa, las clases de wolof-español, los días cargados de risas, las salidas a Kaolack en constante movimiento… VIDA a manos llenas!! Repetiría la experiencia una y otra vez, y si el destino me lo permite, así será 🙂

Os llevo en el corazón. Gracias. Jerejef.

Ali.

ali